Clases Presenciales 2A-2B-2Electricidad-2Contabilidad-2Gestión
ACTIVIDAD DE LA SEMANA
Del 13 al 17 de diciembre del 2021
Actividades:
1) Leer y comprender la siguiente cita y llevarla escrita al aula:
La democracia es querer tratar al otro como semejante y negar la desigualdad entre él y yo; es partir de un principio según el cual los seres humanos tienen algo esencial en común.
Dauve Giller y Nesic Karl
2) Leer con reflexión y crítica el siguiente texto. Sacar las ideas principales y escribirlas en el cuaderno y llevarlo al aula.
Giovanni Sartori
1. IDÉNTICO YJUSTO
Por otra parte, la igualdad en singular también es la búsqueda de la «verdadera Igualdad». Y aquí me echo para atrás: no tengo ni idea de lo que es. A propósito de la «verdadera Libertad». he señalado que se trata de una noción filosófica o metafísica que no afecta a la libertad política; pero he admitido que las libertades en plural se pueden reconducir a una idea común de fondo: la libertad como elección, como estado o capacidad de elegir. Pero en materia de igualdad no sabría desarrollar un discurso análogo. Tal vez la explicación sea ésta: que la igualdad es un concepto constitutivamente bicéfalo, con dos cabe]as.
A la pregunta «¿qué es igual?» puedo responder, por ejemplo, señalando dos bolas de billar y diciendo: éstas son iguales. Aquí igual significa idéntico. Pero el problema de la igualdad entre los seres humanos es un problema de justicia. Aquí igual entra en la definición misma de lo que es justo. Aristóteles lo apuntaba con lúcida concisión: «Injusticia es desigualdad, justicia es igualdad» (Ética nicomaquea, 1131a). Está claro que identidad —igual en el sentido de idéntico— y justicia —igual en el sentido de justo— son conceptos totalmente diferentes. Pero al discutir sobre la igualdad siempre llega un momento en el que los dos se enredan. Lo que hace que el concepto de igualdad sea el concepto más difícil de la política. La igualdad es fácil (de entender) para quien la considera pura y simple identidad; pero es muy difícil para quien aspira a lo justo en lo idéntico y/o a lo idéntico en lo justo.
Entonces, ¿singular o plural? Mientras no salgamos de la ideaprotesta está bien en singular. Pero en cuanto llegamos a la igualdad como idea- propuesta, entonces el problema sólo se puede tratar en términos de igualdades en plural.
3) Observar el siguiente video y saque las ideas principales de este en su cuaderno y llevar a clases.
4) Realice las siguientes actividades:
- A las ideas que sacaron de la lectura poner un número, por ejemplo:
1) La autonomía (y equivalentes) no es una libertad que «supera» la libertad como no impedimento;
2).........
3)..........
..y así con todas las demás ideas que sacaron.
- Haga lo mismo con las ideas principales del video.
LECTURA DE LA SEMANA
Del 06 al 10 de diciembre del 2021
Actividades:
1) Leer con reflexión y crítica el texto de Chang Ha Joon.
2) Escribir en su cuaderno las ideas principales del texto. NO EL RESUMEN, las ideas principales.
3) Escribir en su cuaderno los conceptos más relevantes de la lectura que les permitirá entender la realidad.
4) Llevar las ideas principales y los conceptos del texto y sus inquietudes al aula la esta semana.
SEÑORAS Y SEÑORES, LA LAVADORA
Las lavadoras han ahorrado
muchísimo tiempo. No es fácil encontrar datos, pero, según un estudio realizado
a mediados de la década de 1940 por la US Rural Electrification Authority, la
introducción de la lavadora y la plancha eléctricas reducía en un factor
próximo a 6 el tiempo necesario para lavar una carga de ropa sucia de 17 kilos
(de 4 horas a 41 minutos), y en un factor de más de 2,5 el tiempo que se tardaba
en planchar la misma ropa (de 4,5 horas a 1,75 horas).2 Gracias al
agua corriente, las mujeres no tienen que pasarse horas yendo a buscar agua
(actividad que en algunos países en vías de desarrollo, según el Programa de
Desarrollo de las Naciones Unidas, ocupa hasta dos horas al día). Las
aspiradoras nos permiten limpiar más a fondo nuestras casas en una pequeña
porción del tiempo que se necesitaba antiguamente, cuando había que hacerlo con
escobas y trapos. Las cocinas de gas o eléctricas y la calefacción central han
reducido mucho el tiempo necesario para recoger leña, encender fuego para
calentar la casa y cocinar, mantenerlo y limpiar los restos. Hoy en día, en los
países ricos mucha gente tiene hasta lavavajillas, electrodoméstico cuyo
(futuro) inventor, un tal I. M. Rubinow, empleado del Departamento de
Agricultura de Estados Unidos, dijo en un artículo de 1906 publicado en el Journal of Political Economy que sería
«un auténtico benefactor de la humanidad».
La aparición de los
electrodomésticos, y la de la electricidad, el agua corriente y el gas ciudad,
ha transformado por completo la forma de vivir de las mujeres, y por
consiguiente la de los hombres. Gracias a ellos pueden incorporarse muchas más
mujeres al mercado de trabajo. En Estados Unidos, por ejemplo, el porcentaje de
mujeres blancas casadas y en su madurez laboral (35-44 años) que trabajan fuera
de casa pasó de una cifra muy exigua a finales de la década de 1890 a casi el
80 por ciento en nuestros días.3 También ha cambiado drásticamente
la estructura ocupacional femenina, posibilitando que la sociedad pueda seguir
adelante sin tanta gente activa en el servicio doméstico; en la década de 1870,
por ejemplo, casi el 50 por ciento de las empleadas estadounidenses trabajaban
como «criadas y camareras» (es de suponer que la mayoría eran criadas más que
camareras, ya que entonces comer fuera de casa aún no era un gran negocio).4
No se puede negar que la mayor participación femenina en el mercado laboral ha
elevado el estatus de la mujer en casa y en la sociedad, con lo que también se
ha reducido la preferencia por los hijos varones y ha aumentado la inversión en
la educación femenina, lo cual aumenta todavía más la participación de la mujer
en el mercado laboral… Hasta las mujeres instruidas que acaban optando por ser
amas de casa y madres tienen un estatus más elevado dentro de sus hogares,
porque están en situación de formular amenazas creíbles en el sentido de que,
si decidieran dejar a sus parejas, podrían mantenerse por sí solas. La
oportunidad de trabajar fuera de casa ha aumentado el coste de oportunidad de
los hijos, y actualmente las familias tienen menos. Todo ello ha modificado la
dinámica familiar tradicional, y conforma un conjunto de cambios muy potentes.
No estoy diciendo que los cambios
se deban única o predominantemente a las novedades en la tecnología doméstica.
La «píldora» y otros anticonceptivos han influido mucho en la instrucción de
las mujeres y su participación en el mercado laboral, permitiendo que controlen
el momento y la frecuencia con que dan a luz. También existen causas no
tecnológicas. Dos países con la misma tecnología doméstica pueden presentar
índices distintos de mano de obra femenina y estructuras ocupacionales
diferentes, en función de aspectos como las convenciones sociales sobre lo
aceptable que es que trabajen las mujeres de clase media (las pobres siempre
han trabajado), los incentivos fiscales al trabajo remunerado y a la cría de
los hijos, y la disponibilidad de guarderías. Dicho todo ello, sin embargo,
sigue siendo verdad que sin la lavadora (y otros inventos domésticos que
ahorran trabajo) los cambios en el papel de las mujeres dentro de la sociedad y
en la dinámica de las familias no habrían sido ni de lejos tan drásticos.
LECTURA DE LA SEMANA
Del 15 al 19 de noviembre del 2021
Actividades:
1) Leer con reflexión y crítica el texto de Noelia Ramírez.
2) Escribir en su cuaderno las ideas principales del texto. NO EL RESUMEN, las ideas principales.
3) Escribir en su cuaderno los conceptos más relevantes de la lectura que les permitirá entender la realidad.
4) Llevar las ideas principales y los conceptos del texto y sus inquietudes al aula la próxima semana.
La falacia de pensar que la aspiradora hizo más fácil la vida de las mujeres
Desde su origen a su evolución en la domótica y economía digital, su diseño sigue presuponiendo el 'amor' y el tiempo que las mujeres dedican al cuidado de la casa.
NOELIA RAMÍREZ
En 1928 Eleanor Roosevelt tuvo que lidiar con una «great resignation» de lo más particular. Si en 2021 nos asaltan reportajes sobre por qué nadie quiere ser camionero o camarero, hace casi un siglo, la que estaba llamada a ser la primera dama estadounidense fue la encargada de mediar frente a lo que se etiquetó como el «servant problem» o el problema de las sirvientas. Un fenómeno social de debate nacional sobre por qué las trabajadoras del servicio doméstico estadounidense, en su mayoría afrodescendientes, estaban renunciando a las condiciones que les imponían las señoras de la casa. Organizadas en el bloque que se denominó como Consejo Nacional de Empleo Doméstico (National Council on Household Employment, NHCE por sus siglas en inglés), las trabajadoras domésticas se aliaron con activistas laborales y expertos en eficiencia para reunirse Roosevelt y tratar de resolver la repentina ‘revuelta de las criadas’. El «problema» en realidad era que las mujeres ricas querían mano de obra de confianza, barata y siempre disponible a su servicio, pero las mujeres más pobres que ejercían ese empleo estaban cansadas de serlo y de ser tratadas como esclavas. La conclusión de aquel encuentro fue que el servicio doméstico no solo se rebelaba por los bajo salarios y las horas ilimitadas de disposición, sino que llamarlas así, «sirvientas», también era alienante a su condición humana.
¿Su revolución? Cimentar el rol del ama de casa moderna
Schwartz sostuvo que la mujer que había ingresado en la fuerza laboral en los 70, la que también trabajaba fuera de casa, pasaba tanto tiempo haciendo las tareas del hogar como lo hacían sus madres y abuelas o los antepasados explotados y que la introducción de cada nuevo invento diseñado para ahorrar tiempo, en realidad había aumentado la carga de trabajo del ama de casa. «Y no importa lo lejos que hayamos llegado, las tareas domésticas aún establecen los límites para el otro trabajo de las mujeres», contó a The New York Times apuntando a esa doble jornada de las mujeres y carga mental de la que tanto se habla ahora. »La carrera profesional de las mujeres está relacionada con las tareas del hogar y la crianza de los hijos. Los hombres hacen cosas que les interesan. Las mujeres escogen su trabajo teniendo en cuenta sus llamados ‘roles primarios'», apuntó la investigadora entonces.
El engaño del tiempo libre
«Cuando las lavadoras y los lavavajillas llegaron a los hogares, algunos sociólogos hablaron de la ‘revolución del ocio’ y el fin del trabajo doméstico», escribe Espluga, que explica que con la introducción del pequeño doméstico se suponía que la automatización de este tipo de tareas supuestamente permitiría reducir el tiempo que las mujeres dedicaban a estas labores, pero sucedió justamente lo contrario. «Lejos de liberar a las trabajadoras domésticas, la industrialización del hogar trajo consigo un cambio de expectativas sobre el trabajo de reproducción: ahora la dedicación a la casa se interpretaba como una expresión del afecto por la familia». Esta mecanización, movida por el afecto, dio pie a nuevas tareas que, «si bien no resultaban tan exigentes físicamente como la tina de la colada o pasarse media hora lavando platos y ollas, también exigían largas jornadas de trabajo», añade.
Una división del trabajo que se acentúa con la llegada del hogar digital: «Es fácil imaginar que la llegada de las neveras con wifi no solo no disminuirá el agotamiento y las exigencias diarias, sino que la presión por estar disponibles y cuidando de la casa incrementará exponencialmente, en tanto las trabajadoras domésticas estarán conectadas al hogar incluso cuando no estén en él».
LECTURA DE LA SEMANA
Del 8 al 12 de noviembre del 2021
Actividades:
1) Leer con reflexión y crítica el texto de Ainhoa Campos.
2) Escribir en su cuaderno las ideas principales del texto. NO EL RESUMEN, las ideas principales.
3) Llevar las ideas principales del texto y sus inquietudes al aula la próxima semana.
LA BICICLETA Y LA EMANCIPACIÓN DE LAS MUJERES
Antes pensaba que lo peor que podía hacer una mujer era fumar, pero he cambiado de idea. Lo peor que he visto en mi vida es una mujer montando en bicicleta". Así se manifestaba el 25 de julio de 1891 la corresponsal del Chicago Tribune en una pequeña columna en la que afirmaba que podría hacerle la vida imposible a su futura nuera si ésta demostraba la más mínima inclinación por el ciclismo; las pioneras de la bicicleta estaban empezando a causar una impresión abrumadora.
El camino de la bicicleta había sido largo. Los primeros modelos, desde 1817, consistían en una mera barra que unía dos ruedas. Alrededor de 1870 se le añadieron pedales, lo que aparte de permitir avanzar montado también aumentaba las posibilidades de salir indemne de la aventura. Estos "velocípedos", con la rueda delantera más grande que la trasera, fueron sustituidos por bicicletas con ruedas de igual tamaño y cadenas que transmitían la energía del pedal a la rueda trasera. Mucho más seguras, las bicicletas de principios de la Belle Époque empezaron a venderse a precios exorbitantes a aquellos que podían permitírselo.
Los manuales de comportamiento de la época dejaban muy claro que lo último que debía hacer una dama en la calle era llamar la atención
Las mujeres de clase alta fueron atreviéndose a montar en este nuevo invento, que ponía a su alcance la posibilidad de desplazarse con libertad y rapidez en un mundo que las condenaba al enclaustramiento en la vivienda familiar. Estas pioneras atraían todas las miradas, lo que ya de por sí era malo. Los manuales de comportamiento de la época dejaban muy claro que lo último que debía hacer una dama en la calle era llamar la atención de los viandantes. Andar deprisa era un signo de mala educación, lo mismo que hablar alto o mover los brazos lejos del cuerpo.
A MEDIADOS DEL SIGLO XIX, AMELIA BLOOMER INVENTÓ UNOS PANTALONES ANCHOS DE INSPIRACIÓN TURCA QUE ERAN PRÁCTICAMENTE UNA FALDA DIVIDIDA EN DOS. ESTOS BLOOMERS FUERON RECIBIDOS CON EL MÁS ABSOLUTO RECHAZO. ALGUNAS MUJERES CICLISTAS (COMO LA DE LA FOTO) DECIDIERON VESTIR ESTOS PANTALONES PARA PODER PEDALEAR CÓMODAMENTE, PERO LAS CRÍTICAS, E INCLUSO LAS AGRESIONES FÍSICAS, IMPIDIE
CICLISTAS EN UN PARQUE DE PARÍS, EL BOSQUE DE BOLONIA. ÓLEO POR JEAN BÉRAUD. 1899. POCO A POCO, LA IMAGEN DE LA MUJER EN BICICLETA FUE DEJANDO DE SER EXTRAÑA. CADA VEZ MÁS BARATAS, LAS BICICLETAS SE POPULARIZARON. SURGIERON MULTITUD DE CLUBES FEMENINOS QUE OFRECÍAN LA OPORTUNIDAD DE VIAJAR EN COMPAÑÍA Y EVITAR ASÍ EL ACOSO CALLEJERO.
ROMPIENDO ESQUEMAS
La mujer que montaba en bicicleta rompía las reglas establecidas sobre el comportamiento femenino y se convertía en una persona de dudosa moral. Un gran escándalo acompañó a las primeras ciclistas. A la londinense Emma Eades la recibían a pedradas; a otras muchas las insultaban y agredían. Por si fuera poco, los médicos de la época opinaban que el ciclismo era una actividad perjudicial para el organismo femenino, considerado más débil que el masculino. Montar en bicicleta, creían, podía causar esterilidad y trastornos nerviosos.
Pero estas pioneras no sólo se enfrentaron a los cimentados prejuicios de la época. Tuvieron delante un obstáculo aún mayor: la vestimenta femenina, compuesta por pesados vestidos (la ropa interior pesaba unos seis kilos) y apretados corsés con los que hacer el más mínimo ejercicio sin desmayarse era un prodigio.
Al rescate de las ciclistas vinieron los bloomers, unos pantalones muy anchos. Pero cuando algunas mujeres se atrevieron a vestirlos, el escándalo fue mayúsculo. Los sacerdotes dedicaron sermones a resaltar lo pecaminoso del asunto; a las profesoras francesas se les prohibió acudir con ellos a la escuela y a la aristócrata Lady Haberton se le impidió entrar, por llevar bloomers, en una cafetería donde pretendía beber algo antes de montar de nuevo en su bicicleta. La batalla por los pantalones estaba perdida, pero mientras tanto se había avanzado un largo trecho en la emancipación femenina.
LA POPULARIZACIÓN DE LA BICICLETA
Poco a poco, la imagen de la mujer en bicicleta fue dejando de ser extraña. Cada vez más baratas, las bicicletas se popularizaron. Surgieron multitud de clubes femeninos que ofrecían la oportunidad de viajar en compañía y evitar así el acoso callejero. Ejemplos como la vuelta al mundo en bicicleta de Annie Londonderry en 1895 cautivaron la imaginación de muchos y demostraron que las mujeres eran capaces de las mismas hazañas que los hombres. Mientras, la publicidad presentó el ciclismo como una actividad respetable. Ahora los médicos recomendaban montar en bicicleta, y los periodistas veían en la ciclista a la "nueva mujer". El género femenino conquistaba un nuevo terreno que antes le había estado vedado.
De hecho, el fenómeno se había vuelto tan popular que, a finales de la Belle Époque, una mujer soltera se quejaba de que ya no se podía ligar sin montar en bicicleta. Por mucho que ensanchara los horizontes de su género, a ella le molestaban sobremanera las incomodidades de este deporte. Nunca ha llovido a gusto de todos.





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